San Gabriel de la Dolorosa - Santa Gema

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SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA

(PATRONO DE LA JUVENTUD)

Las existencias de Pío Campidelli y de Checchino (sobrenombre: “francotirador”) Possenti entran en un concepto de vida breve.  La de Gigino ha sido más lineal, casi en un crescendo, mientras que la Checchino podemos subdividirla en dos periodos: el primero, hasta los 18 años, se puede decir normal; el segundo, una carrera hacia la santidad.
Francisco Possenti nació en Asis (PG) el 1º de marzo de 1838, undécimo de trece hijos. El padre tantos es gobernador pontificio, la mamá Inés Frisciotti es una mujer noble de Civitanova Marche que, desgraciadamente, muere a los 42 años dejando a Francisco todavía niño. La familia se ve obligada a numerosos traslados a causa del trabajo del padre con desarraigos que ciertamente causan molestias.

En 1841 Santos es nombrado asesor de Espoleto. La familia es de un estrato social elevado y temerosa de Dios. cada tarde se recita el rosario. No faltan sufrimientos. De los trece hijos quedan solo ocho. Pero esto no es suficiente para debilitar el índole vivaz y alegre de Francisco. A los trece años inicia los estudios del liceo entre los Jesuitas. Es un estudiante brillante; es bueno en todo, pero principalmente en las materias literarias. Consigue premios y reconocimientos. Viste elegantemente, es desenvuelto y bromista. Hace caricaturas de sus compañeros de estudio.

Ama las fiestas y el baile, pero mantiene su bondad. Para obtener la gracia de curarse de una grave infección de garganta, hace la promesa de encerrarse en un convento e hizo algún intento. Pero la atracción a la vida religiosa es olvidada y las fascinaciones del mundo hacen que aquella se desvíe. Ni siquiera papá Santos estaba muy contento pues su hijo llevaba una vida aparentemente ejemplar que unía amablemente el mundo y Dios.

Pero no es así. Quien no recoge conmigo, desperdicia, dice el Señor, y los talentos no se pueden enterrar bajo tierra. Cuántas veces se le oye decir: “No tengo necesidad de ir a la Iglesia, o de participar en ningún grupo. No hago mal a nadie, hago conscientemente mi trabajo”. Pero no existe santidad sin proyecto, fruto de una decisión. Francisco toma la decisión el 22 de agosto de 1856, cuando la imagen de la Virgen portada en una procesión le dijo: “Cecchino ¿qué estás haciendo en el mundo? La vida religiosa te espera”.

La Virgen, a cuya devoción había sido educado en la familia, lo acompañará siempre. Se llamará Gabriel de la Dolorosa, en honor de Maria. Ella será el secreto de su veloz camino espiritual en solo seis años, lo que hará decir a su compañero de noviciado, el Beato Bernardo Silvestrelli: “Este   muchacho nos ha adelantado el paso”. Es un axioma de la mariología Montfortiana: “María es el camino más breve para llegar a Jesús”.

San Gabriel es conocido precisamente por su amor extraordinario a María Dolorosa, “su Paraíso”. El apellido elegido al tomar el hábito religioso se convierte en un programa de vida. Gabriel ha aprendido a contemplar la pasión de Jesús en el corazón doloroso de María y a contemplar los dolores de María en el corazón traspasado de Cristo. Como había hecho el voto de amar y hacer amar a Jesús crucificado, así hace el voto de amar y hacer amar a María Dolorosa. El amor de Gabriel a María Dolorosa fue un amor concreto. Había prometido, por amor de María, no decir nunca un no cuando le pidieran algo. En la pruebas y tentaciones se repetía a sí mismo: “¿no querrás vencerte por amor de María?” Era el arma que le hacía superar todas las dificultades.

A todo esto Gabriel añade una intensa vida de oración y una lucha encarnizada contra toda forma de pecado. Se cuenta seguido el episodio en el que Gabriel busca con ansia a su director, el Ven. P. Norberto Cassinelli y le suplica que le diga si ve en él alguna clase de pecado, porque dice “lo quiero arrancar de mi a cualquier costo” y acompaña con un fuerte gesto de la mano su intención . Su camino hacia la santidad no le da pesar;  está siempre sereno y alegre. Desde Morrovalle escribía a su padre: “Mi vida es un continuo gozar. La alegría que siento dentro de esta casa es casi indescribible”Sin embargo su vida fue una continua prueba: pero cuando hay amor, también la cruz se vuelve alegría.

¿Dónde está el secreto de su santidad?, ¿Qué cosa ha hecho de extraordinario?, se preguntaban sus co-hermanos, de frente a tantos milagros. Decía su santo director: “Gabriel ha trabajado con el corazón”Ha dicho siempre si a Dios, es el santo de lo cotidiano, el santo de las pequeñas cosas.

Acepta serenamente su enfermedad, la tuberculosis, que acabará con él a los 24 años. Muere en un éxtasis de paraíso, orando:“Madre mía, llévame pronto”. Es el 27 de febrero de 1862 al amanecer, confortado de la visión de la Virgen que tanto había amado. El resto es historia actual, de todos conocida.
Francisco Valori
 
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