Beato Eugenio Bossilkov - Santa Gema

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Eugenio Bossilkov es un mártir moderno. De seguro era un de aquella fila que seguía al Señor en vestiduras blancas como se dice en el tercer secreto de Fátima. Es víctima de la persecución de la Iglesia Búlgara bajo el régimen comunista. En la imaginación de los que hemos tenido la fortuna de encontrarnos en el bloque occidental, el comunismo es solo un sistema económico político que proclama la lucha de clases y se opone al libre mercado. El comunismo real por el contrario ha sido y es un feroz perseguidor de la Iglesia de Dios. Actualmente en la Europa libre se limita a sostener ideas contrarias a la moral cristiana.
Eugenio nació el 16 de noviembre de 1900 en Belén de Bulgaria, de una familia de campesinos. De niño corrió el peligro de ahogarse en el Danubio, jugando en sus orillas. Su madre Beatriz en oración lo había prometido al Señor en caso de que se hubiese salvado. A los 13 años ella misma lo acompaña al seminario pasionista de Oresch. Los pasionistas había llegado a Bulgaria en 1781, bajo la dominación Turca; para los pocos católicos presentes la vida era muy difícil; las cosas serán mejores después de 1878, año de la independencia de la dominación Turca. Pero por un extraño juego de la historia la libertad religiosa se suspende de nuevo en Bulgaria en 1944, por obra del partido comunista búlgaro sostenido de la ex Unión Soviética. En aquellos años mueren más de 138.000 ciudadanos búlgaros; los católicos son perseguidos, los pasionistas extranjeros expulsados, los pocos pasionistas búlgaros obligados a vivir como en el tiempo de las catacumbas.
Eugenio estudia en su patria, en Bélgica y en Holanda. En 1920 emite la profesión religiosa y en 1926 es ordenado sacerdote. En el Pontificio Instituto Oriental de Roma consigue el doctorado en teología.
Un joven vivaz, alegre e inteligente. Tornado a su patria, el obispo pasionista de Nicopolis, Mons. Telen, lo llama como su secretario y lo nombra párroco de la catedral de Russe. Después se le confía la parroquia de Bardarski-Gheran.
Es un hombre de grande cultura, conoce 13 idiomas, sabe hablar con los doctos y con los sencillos; está abierto al diálogo con los ortodoxos, es respetado y amado por todos. Su casa está abierta a todos; durante la ocupación alemana salva la vida de miles de hebreos. Lo llaman el Doctor Bossilkov por su doctrina. Es famosos en toda Bulgaria. Posee una particular fascinación por los jóvenes y ama vivir en medio de ellos. Es también un hombre de oración. “Me levanto cada mañana a las 4:30, escribe; estoy en oración hasta las 7:30”. Es muy devoto de la Virgen y exclama: “Con la Virgen se puede todo”.
En 1946 muere Mons. Telen y lo sucede nuestro propio Eugenio, que es consagrado el 7 de octubre en la catedral de Russe. Pero en Bulgaria existe ya la persecución. En 1948 Mons. Bossilkov obtiene el permiso para ir a Roma donde es recibido por el Papa Pío XII con el cual mantiene un largo y afectuoso coloquio. El primero de octubre regresa a Bulgaria. Era Consciente de lo que le esperaba en su patria. No faltaron los consejos que le decían que no regresara. Ya habían algunas señales de lo que sucedía en las provincias “rojas”. Él respondía: “Yo soy el pastor de mi rebaño. No puedo abandonarlo”.
La vigilia de su partida saludando a la comunidad pasionista se encomendó a las oraciones de todos. Lo vieron orar también delante de la imagen de la Virgen en la Basílica de Santa María Mayor y a un cohermano le había confiado: “He pedido la gracia del martirio”.
Retoma animosamente a su trabajo y afirma: “No tengamos miedo. Por lo que a mí se refiere no vacilo ni un momento y me preparo a lo peor”. El mal utiliza siempre la misma técnica, aquella usada con Jesús. Primero trata de corromperte con halagos y promesas seductoras y si no te hace caer, o te descalifica o te elimina. El régimen busca arrancar la Iglesia católica de Roma y crear una Iglesia nacional. Mons. Bossilkov es un símbolo, si él cede será un buen golpe. Le ofrecen muchos privilegios, si acepta ser el jefe de una Iglesia nacional. Él no acepta y es fácil entender como terminan las cosas. Era consciente. El 16 de julio de 1952 es arrestado con la acusación de espía del Vaticano y de conjura contra el estado. En la prisión vive una vida horrible de vejaciones, de privaciones y de problemas. El 29 de septiembre se abre el falso proceso que se termina con la condena a muerte por fusilamiento, pero sin ninguna prueba. Después de la condena se permite a los familiares verlo fugazmente. Está irreconocible con pesadas cadenas en las manos, en los pies y en el cuello. Le dicen que quieren introducir la petición de gracia. Pero él responde: “¡No, el Señor me ha dado la gracia del martirio. Digan a todos que me mantengo fiel a la Iglesia, y al Papa y que no he traicionado!”. La sentencia se cumple en secreto el 11 de noviembre de 1952, pero será hecha pública hasta 25 años después. Ha sido declarado beato por Juan Pablo II el 15 de marzo de 1998.
 
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